Zoológicos

Mono en zoológico

¡Encerrar animales es un crimen contra su existencia!

Los zoológicos y quienes visitan estos lugares, causan la explotación de miles de animales por entretenimiento, solo para observarlos y tomar unas cuantas fotografías. Imagina una condena a cadena perpetua solamente para entretener a unos cuantos, cuando, en realidad, no ha hecho nada para merecerlo.

A estos animales los privan de su libertad, les arrebatan cualquier posibilidad de vivir en su entorno natural y no se les permite desarrollarse según sus necesidades. Son capturados, criados en cautiverio o comprados en el mercado negro, otros a zoológicos.

Mientras esto ocurre, muchos enferman, se lastiman e incluso mueren. Además, en la mayoría de los casos, es imposible regresarlos a su hábitat.

Las condiciones en las que viven estos animales son deplorables, basta con observar fotografías o visitar el zoológico Simón Bolívar en Costa Rica. Ahí, los animales viven en jaulas tan pequeñas que no permiten su adecuado desarrollo y no permiten que los animales puedan ejercitarse. Tal es el caso de los leones, los mantienen en una pequeña jaula con apenas espacio para caminar, estas condiciones son comunes en la mayoría de zoológicos.

Dan falsa publicidad a los zoológicos, haciéndonos creer que son hábitats “naturales”, cuando solamente agregan bancos de hormigón, algunos árboles que con suerte son naturales y algún pozo artificial; más que todo para crear una imagen agradable al visitante en lugar de considerar al animal aprisionado. Esto sin hablar de los animales que no son exhibidos y se encuentran en zonas fuera del alcance del público, los que enferman y es imposible con ellos seguir lucrando.

¿Nunca se ha preguntado qué pasa con ellos?

Estos animales, al ser privados de su libertad, presentan comportamientos anormales: estrés, úlceras, pérdida del pelaje, mutilación, impotencia sexual (este último es muy claro pues han creado sistemas de crianza dado el poco apetito sexual), además de buscar las especies más agradables para satisfacer al público.

No es un secreto que en muchos casos las personas que trabajan para zoológicos no demuestran respeto o empatía por los animales y naturalmente salen a la luz noticias de agresión a los animales en cautiverio o malas prácticas médicas por parte de las personas especialistas en veterinaria, al no saber tratar con especies salvajes, grandes y peligrosas.

Es un error pensar que los zoológicos conservan especies en peligro de extinción, pues estos solo son utilizados para la exhibición y no son preparados para volver a su hábitat natural. De hecho, el ser humano se encarga de imposibilitarlos para alcanzar este fin. No existe justificación moral válida para explotar a los animales de este modo, con el único propósito de que unas cuantas personas se diviertan viéndolos un rato.

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