Geckos caseros

Gecko Casero

Hemidactylus frenatus es el nombre científico de los geckos caseros, son un miembro de la familia Gekkonidae recientemente descubierto, y son inquilinos comunes en los hogares costarricenses; todos se caracterizan por tener cuerpos y colas pequeñas, con cabezas y cuellos cortos y miembros bien desarrollados.

Poseen una piel delicada cubierta con pequeñas escamas granulares, mientras que en el vientre las escamas pueden ser redondeadas o hexagonales, su tamaño es entre pequeño y mediano: la longitud estándar para los adultos es de 57,7 mm, y pueden alcanzar una longevidad de hasta 5 años; una serie de adaptaciones corporales y ecológicas les permite colonizar fácilmente nuevos ambientes, y en nuestro territorio tienen una amplia distribución debido a su alta capacidad reproductiva.

Son los únicos reptiles capaces de emitir sonidos vocales reales, emiten vocalizaciones cuando interactúan uno con otros y su llamada para aparearse suena en ocasiones como un débil canto de aves.

Esta especie tiene un cortejo corto en el que los machos tocan a la hembra con su hocico en repetidas ocasiones, incluso pueden morderla y abrazarla por el cuello; de tres a cuatro semanas después de la fertilización, las hembras ponen dos huevos de cáscara dura. Después de puestos los huevos, que suelen medir entre 8 x 12 mm, duran aproximadamente entre 45 y 90 días para romperse dependiendo de la temperatura. Las hembras son capaces de almacenar esperma funcional durante hasta 8 meses, con el cuál pueden desarrollar huevos fértiles varias veces al año.

Los geckos caseros son originarios del sureste de Asia y la razón de que haya especies de geckos de otras partes del mundo donde no existían se debe a que han sido introducidas accidentalmente debido a la actividad humana; son transportados vía naval con cargamentos de alimentos y otras mercancías. Esta especie es abundante en edificaciones, y se le encuentra también entre hojas cerca de los árboles e incluso en las partes bajas del tronco de éstos en bosques tropicales y subtropicales del mundo.

Se les conoce científicamente como especies antropófilas, porque viven con el ser humano de una forma regular o permanente; son animales oportunistas ya que sacan provecho de los recursos alimenticios que les proporciona el ser humano y es común verlos por las noches en las fachadas a la espera de insectos nocturnos que son atraídos por la luz artificial, son beneficiosos por su papel como insecticidas naturales ya que ayudan a controlar algunas plagas como mosquitos y cucarachas.

El Hemidactylus frenatus es exclusivamente insectívoro. Su dieta está basada en los insectos que pueda encontrar en convivencia con el ser humano: hormigas, mosquitos, cucarachas, entre otros.
Aunque son principalmente nocturnos pueden estar activos durante el día desplazándose o vocalizando, y usualmente se mantienen en grietas, hoyos y cavidades donde encuentran refugio.

Son inofensivos pero un análisis realizado en el Pacífico Norte y el Caribe de nuestro país por investigadores del Instituto Internacional en Conservación y Manejo de Vida Silvestre (ICOMVIS) de la Universidad Nacional (UNA), del Laboratorio de Bacteriología de la Escuela de Medicina Veterinaria y expertos del Centro Nacional de Referencia de Bacteriología (CNRB) determinó que los geckos pueden llegar a ser portadores de la salmonelosis, enfermedad ocasionada por la bacteria salmonella. Dicho padecimiento puede ocasionar gastroenteritis aguda y fiebre, y resultar en meningitis en algunos casos; es solamente una posibilidad de contraer dicha enfermedad, y no un riesgo que debamos atribuir a esta especie.

Los especialistas recomiendan mantener un aseo constante en los hogares, especialmente en sitios donde se manejen alimentos, con el objetivo de reducir el contacto con las excretas de los geckos para evitar el posible contagio de los diferentes tipos de salmonella.

A pesar de que los geckos pueden ayudar a mantener la casa libre de insectos, para muchas personas estos pequeños reptiles son molestos; a continuación le damos algunas recomendaciones para ahuyentar a los geckos (no debemos matarlos ni maltratarlos) y evitar que entren nuevamente a su casa:

  • Utilice repelentes como el ajo y la cebolla: El fuerte olor del ajo es un repelente para los geckos, deje un diente de ajo en las entradas que dan a la calle para que nunca más entren por ese camino. Las rodajas de cebolla son otro repelente que los espantara, corte una cebolla a la mitad y déjela en los escondites comunes de los geckos, en algún lugar acogedor donde haya visto uno o cerca de alguna entrada a la calle.
  • Limpie la casa para que los geckos no tengan donde ocultarse: Coloque los muebles a unos 10 cm de la pared, saque la basura y restos de comida de forma regular para evitar que haya criaderos de moscas y otros insectos dentro de la casa.
  • Inspeccione el interior y exterior de la casa para buscar cualquier fuente de agua estancada y drene el agua para evitar la reproducción de insectos dentro y alrededor.
  • Reduzca las posibilidades de que los geckos ingresen a la casa reparando cualquier grieta, trate de mantener las puertas y las ventanas cerradas para evitar su entrada.
  • Atrápelos y déjelos ir: Puede tratar de atraparlos manualmente, para hacerlo, ponga una caja contra la pared y anímelos a entrar, luego podrá liberarlos en la naturaleza lo suficientemente lejos de la casa para que no vuelvan a entrar inmediatamente.

Los geckos son animales pacíficos, no son venenosos y pueden ser un aliado contra el dengue y el chikungunya, no les haga daño y recuerde que la mejor forma de ahuyentarlos es manteniendo una buena limpieza en todas las áreas.

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Referencias:

http://www.botanical-online.com/animales/geckos_caseros.htm
http://www.dicyt.com/noticias/un-inquilino-incomodo-el-geco-casero
http://www.ambientico.una.ac.cr/pdfs/ambientico/159.pdf
http://www.conicit.go.cr/boletin/boletin160/Palabras.pdf

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